Las corbatas de un hombre contienen buena parte de su historia.
Uno de los mayores dilemas del hombre moderno radica en el conflicto entre su compromiso con el éxito y el seguir siendo dueño de sí mismo.
Influencias psíquico-sexuales en los aspectos jurídico-sociológicos del matrimonio
(…)
Aspecto intelectual. Hay dos maneras de llegar a descubrir la verdad:por medio del razonamiento o por medio de la intuición. La primera es propia del hombre; la segunda, propia de la mujer.
El hombre, por lo general, reflexiona, calcula, proyecta, prevé los obstáculos, deduce conclusiones, toma vistas de conjunto; en una palabra, lo pesa todo. La mujer no. Ella, por el contrario, es espontánea, llena de coloridos, de detalles, adivina con el corazón, se adentra en el interior de las almas en forma sutil; la mujer capta los detalles, reacciona espontáneamente, cambia rápidamente de ideas y simpatiza cordialmente.
El hombre tiene siempre una visión en conjunto, la mujer se fija en detalles. El hombre está hecho en comportamientos, la mujer es como un gran salón. Cuando un hombre está realizando una tarea no puede ser molestado porque no tiene capacidad de abarcar todo a la vez. Él sólo puede hacer una cosa al mismo tiempo; la mujer no, la mujer es total e inmensa. Por eso llegamos a la exasperación cuando en medio de una conferencia que estamos sosteniendo con alguien suena el teléfono, y es la mujer para preguntarnos si todavía la queremos. La mujer puede estar cocinando, lavando, planchando, atendiendo el teléfono, y a la vez, queriendo al hombre. El hombre no. Es por eso que se explica, aunque no se justifica, el que el hombre pueda ser adúltero más que la mujer. El hombre puede muy bien tener relaciones sexuales con otra sin que ello quiera decir que ha dejado de querer a su esposa. Claro está que ello implicaría una falta de respeto y consideración a aquel ser amado. Entiéndase bien este ejemplo.
NAGEL VON JESS, Kurt. Lecciones de Sociología Jurídica. Maracaibo, Venezuela. Ediciones Astro Data, S.A.1996. p 356 (Tesis 11a. La Sociología y el Derecho). ISBN 980-295-122-6.
* Nota de Alejandro Morales-Loaiza: ¡Grande, Kurt Nagel!
“Y lo cierto, amigo mío, es que en el mundo ha existido siempre una profunda crisis que se manifiesta, bien por más, bien por menos, a lo largo de todas las épocas y cuyo origen no se agota totalmente en la pérdida valores o en la dialéctica ideológica; excede a esas complicaciones. Prefiero por mi parte pensar con simpleza que el ser humano no alcanza la armonía con el entorno ni la paz con sus semejantes por su tendencia al individualismo.
De esta manera surgen por todas partes dedos que señalan y voces que claman por la condena del resto de la humanidad, con base en las propias concepciones del bien y el mal, de lo sagrado y lo profano. Este ejemplo habrás de entenderlo bien, siempre que descorras el velo religioso que parece cubrirlo; fácilmente podrás asumir luego que, dentro del más complicado razonamiento humano, cabe la posibilidad de que muchos encuentren su deidad en cosas absolutamente triviales e insólitas… Seguro a ti mismo te ha pasado…
Es cuestión humanamente histórica el que cada cual se conduzca con un particular orden de prioridades; la circunstancia de que ese orden lo encabece el deseo de cambiar al mundo o la más vana codicia, mengua frente a la obstinación de querer aplicarlo en perjuicio de otros”.
(Fragmento de una carta nunca enviada).