Reflexión Trigésima Quinta
Existen mujeres a las que he amado y odiado al mismo tiempo: amadas por ser inocentes y odiadas por querer siempre demostrar lo contrario.
Existen mujeres a las que he amado y odiado al mismo tiempo: amadas por ser inocentes y odiadas por querer siempre demostrar lo contrario.