Cuestiones sobre moralidad sexual (III) - El EMF
- Yo: ¿Te comenté alguna vez sobre el EMF?
- Circe: No.
- Yo: El Estigma del Muchacho Formal. Por lo general lo explico con un ejemplo práctico que incluye güisqui y cervezas.
- Imagina por un momento que llega alguien a tu casa y te regala una caja con treinta y seis cervezas, todas frías y provocativas por igual; más tarde llega otra persona y te regala una botella de güisqui escocés. ¿Te tomarás indistintamente las cervezas y el escocés?
- Circe: No.
- Ciertamente, no. Las cervezas las irás consumiendo en la medida que el calor apriete y la situación provoque. Si llega otra visita, puede que hasta le brindes alguna. En cambio el güisqui lo dejas para ocasiones especiales…, para cuando llegue de visita esa persona importante con la cual quieres quedar muy bien; ahí sacas la botellita.
- Circe: ¿Entonces quieres decir que hay mujeres “cervezas” y mujeres “escocesas”?
- Yo: No. El muchacho formal es el güisqui y los demás…, podría considerarse que son las cervezas. Dentro de la particular visión de algunas mujeres de hoy en día, se considera ideal hacer con un muchacho formal lo mismo que se haría con el güisqui: guardarlo en el armario y sacarlo sólo en ocasiones especiales. A estos muchachos les presentan a los padres y al resto de la familia; esos son los casamenteros… Los propios, pues.
- Pero en el desarrollo de esta visión, sucede por desgracia que mientras el güisqui se guarda, existe la tentación de disfrutar de algunas “cervecitas”. En la medida que no se sientan listas para asumir seriamente ninguna relación, estas mujeres no sacarán al muchacho formal de donde le tienen guardado. La mayoría, luego de haber rodado bastante, termina por convencerse de que lo más sensato era asumir desde un principio una relación seria.
- ¿Y qué pasa entonces con el güisqui? Usualmente quienes son formales no asumen plenamente esta condición porque desconocen la imagen que proyectan, sin embargo algunas mujeres les reconocen fácilmente y, siendo más juiciosas, hacen el “sacrificio” de juntarse y permanecer con ellos hasta el tiempo del matrimonio. (Esa es la razón por la cual la mayoría de las mujeres de edad mediana, solteras y desesperadas, dicen que “Todos los hombres buenos están casados”).
- A algunas sucede también que, luego de guardarse el güisqui durante mucho tiempo, al momento de buscarlo descubren que ya alguien lo empezó a tomar. Ahí lamentan no haber regresado a tiempo y, a veces pasa que la desesperación las supera y las conduce a conformarse con ser las “otras” del que una vez tuvieron como primera opción.
- Circe: Ja ja ja ja ja ja ja. Ahora sí entendí.