Meditaciones sobre la propia y circundante existencia del autor, que concreta su ideario en breves pensamientos que entremezcla con el mundanal rüido y su desvergonzada obsesión de querer estar en todas partes, todo el tiempo.
«Pues yo, de no ser Alejandro, de buena gana fuese Diógenes»
Reflexión Trigésima Segunda
El nivel de realismo de un sueño es directamente proporcional a la crueldad que pueda representar.