Fausto.
Mi querido Doctor de los Sermones,
¡no me vengas a hablar de la ley ahora!
Te lo digo en redondo:
si esta noche no tengo entre mis brazos
su dulce sangre joven,
a medianoche nos separaremos.

Mefistófeles.
¡Piensa en todas las vueltas que hay que dar!
Dos semanas al menos necesito
para hallar la ocasión.

Fausto.
Si yo tuviera sólo siete horas
no necesitaría del demonio
para la seducción de esa criatura.

Mefistófeles.
¡Ya hablas casi lo mismo que un francés!
Pero no te enojes, por favor:
¿de qué sirve tener sólo el placer?
El goce no es tan grande, ni con mucho,
como cuando primero, poco a poco,
con enredos variados,
vas metiendo en la red a tu muñeca
como enseñan los cuentos italianos.

GOETHE, Johann Wolfgang von. Fausto. Edición especial para EL NACIONAL, Caracas, Venezuela. Editorial Planeta, S.A. 2000. p 77. ISBN: 84-08-03666-1